
10 de Febrero 2026
Albergar amor no solo requiere de pasión, también de conciencia. Mientras el 14 de febrero es celebrado con ilusión, en México más de 161 mil matrimonios fueron disueltos en 2025. Esta cifra pone ante la mesa una realidad agridulce: el amor no lo es todo.
El proceso de divorcio no solo culmina una vida de recuerdos y logros, comienza un proceso de implicaciones legales y financieras. Frente a este panorama, el 92% de las parejas que contraen matrimonio en México optan por el régimen de separación de bienes, como una medida preventiva para evitar disputas patrimoniales.
Especialistas señalan —Statista— que un divorcio puede implicar gastos iniciales desde los 20 mil pesos, cifra que aumenta cuando existen bienes mancomunados, hijos o desacuerdos sobre la repartición de activos.
En este escenario comúnmente se contempla un elemento cada vez más presente en los procesos legales: las mascotas, que ya forman parte de los convenios de separación.
Desde agosto de 2025, el Código Civil de la Ciudad de México permite incluir en la disolución del matrimonio un plan de cuidados y custodia para las mascotas, así como acuerdos sobre gastos, cuidados y responsabilidades en general. En caso de desacuerdo, la decisión puede quedar en manos de un juez.
El fenómeno no es exclusivo del país. A nivel global, el divorcio mantiene una tendencia al alza. En 2022, al menos en Estados Unidos se registraron cerca de 863 mil divorcios, seguido de Rusia y Turquía, lo que confirma que el matrimonio también conlleva implicaciones legales y financieras de alto impacto.
En una modernidad donde las separaciones no hacen más que incrementar, más allá de la ilusión de lo que implica celebrar y disfrutar del 14 de febrero también se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre la prevención legal, el diálogo y la educación jurídica; elementos clave para enfrentar un divorcio de forma ordenada y con el menor impacto posible.






