Cada otoño, el naranja del cempasúchil anuncia la llegada del Día de Muertos. En Atlixco, esta tradición también refleja el crecimiento de una actividad económica: la producción pasó de aproximadamente 5 mil macetas a 2.5 millones, de acuerdo con información del Gobierno de Puebla.
El floricultor Benito López señaló que este crecimiento ocurrió a lo largo de 16 años. Una parte importante de la actividad se concentra en la colonia Cabrera, conocida por sus viveros y por la venta de plantas ornamentales.
Meses de trabajo detrás de cada maceta
La temporada de cempasúchil requiere planeación y cuidados para que las plantas estén listas durante octubre, cuando aumenta la demanda para decorar altares, hogares y panteones.
En Atlixco, los viveristas preparan sus cultivos con anticipación y organizan la comercialización para atender a compradores locales y visitantes de otros lugares. Esta actividad representa una fuente de ingresos para las familias que se dedican a la floricultura.
Una tradición que también atrae visitantes
Además de la venta de flores, los productores buscan ofrecer experiencias turísticas. Entre ellas está la Ruta del Mictlán, una iniciativa vinculada con la temporada de Día de Muertos que reúne a 20 productores y presenta figuras monumentales inspiradas en la tradición mexica.
Quienes quieran comprar cempasúchil pueden visitar los viveros de la colonia Cabrera, en Atlixco. Se recomienda confirmar previamente los precios, horarios y disponibilidad de las plantas con cada establecimiento.
El crecimiento de esta producción muestra cómo una tradición mexicana también puede fortalecer el comercio local y mantener vivo el trabajo de las familias floricultoras.






