De los tres ríos más contaminados del país, el Atoyac no sería el peor, sino el de Tula en Hidalgo.

20 de Enero 2026
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informó que el 87 por ciento del río Atoyac presenta algún nivel de contaminación, una cifra que confirma la grave crisis ambiental que enfrenta uno de los cuerpos de agua más importantes del estado de Puebla.
De acuerdo con el diagnóstico oficial, la mayor parte del río se encuentra afectada por descargas de aguas residuales industriales y municipales, así como por la falta de tratamiento adecuado, lo que ha deteriorado de forma progresiva la calidad del agua y el ecosistema del Río Atoyac.
Un problema histórico que persiste
La contaminación del Atoyac no es un fenómeno reciente. Durante décadas, el crecimiento urbano e industrial en la región ha generado descargas constantes sin el tratamiento necesario, provocando la acumulación de metales pesados, residuos químicos y materia orgánica.
Semarnat reconoce que, pese a esfuerzos previos de saneamiento, el problema no ha sido resuelto de fondo, y hoy el río sigue siendo uno de los más contaminados del país.
¿Qué significa que el 87% esté contaminado?
El porcentaje señalado por Semarnat implica que solo una fracción mínima del cauce cumple con parámetros aceptables de calidad del agua, mientras que el resto presenta condiciones que:
- Afectan la vida acuática
- Impiden el uso recreativo o productivo del agua
- Representan riesgos para la salud humana
- Dañan suelos agrícolas cercanos
En varias zonas, el agua del río no es apta para ningún uso, debido a los niveles de contaminación detectados.
Impacto en la salud y el entorno
Organizaciones ambientales y especialistas han advertido que la contaminación del Atoyac está asociada a problemas de salud en comunidades cercanas, como enfermedades gastrointestinales, dermatológicas y respiratorias.
Además, la degradación del río afecta la biodiversidad, reduce la calidad de vida y limita el potencial de desarrollo sostenible en municipios que dependen directa o indirectamente de este cuerpo de agua.
Responsabilidad compartida
Semarnat subrayó que la contaminación es resultado de una responsabilidad compartida entre:
- Industrias que no cumplen con normas ambientales
- Municipios con infraestructura insuficiente de tratamiento
- Falta de supervisión y sanción durante años
Por ello, se requiere una estrategia integral, que incluya inversión en plantas de tratamiento, vigilancia estricta y coordinación entre los tres órdenes de gobierno.
Acciones y retos pendientes
Entre las acciones planteadas se encuentran:
- Rehabilitación y modernización de plantas de tratamiento
- Inspecciones y sanciones a descargas ilegales
- Monitoreo permanente de la calidad del agua
- Participación de la sociedad y del sector productivo
No obstante, especialistas advierten que el saneamiento del Atoyac no será inmediato, y requiere voluntad política, recursos sostenidos y continuidad en las políticas públicas.
Un símbolo de la crisis ambiental
El río Atoyac se ha convertido en un símbolo de la crisis ambiental que enfrentan muchos ríos en México, donde el crecimiento económico no siempre ha ido acompañado de protección ambiental.
Para activistas, el diagnóstico de Semarnat confirma la urgencia de pasar del reconocimiento del problema a acciones concretas, con resultados medibles.
Un llamado a la recuperación
La autoridad ambiental reiteró que el rescate del Atoyac es una prioridad, no solo por razones ecológicas, sino por su impacto directo en la salud pública, el bienestar social y el desarrollo regional.
Mientras el 87% del río permanece contaminado, el desafío es enorme: transformar un cauce degradado en un espacio recuperado, donde el agua vuelva a ser un recurso y no un riesgo.
El futuro del Atoyac dependerá de la capacidad de gobiernos, industrias y ciudadanía para asumir responsabilidades y trabajar de manera coordinada en la recuperación de uno de los ríos más emblemáticos —y dañados— de Puebla.






