A simple vista es una de las esculturas más reconocibles —y también más discutidas— de Puebla, pero el Ángel Custodio guarda debajo de su estructura una historia que todavía no ha terminado de escribirse.
La obra fue creada por el escultor mexicano Enrique Carbajal González, conocido como Sebastián, e inaugurada en 2003. Tiene aproximadamente 17 metros de altura y representa de manera abstracta a un ángel que protege y abraza a Puebla.
Su nombre hace referencia al Santo Ángel Custodio, patrono del histórico barrio de Analco, zona en la que se encuentra la escultura.
Sin embargo, uno de sus elementos más curiosos no está a la vista. Debajo de la pieza fue colocada una cápsula del tiempo con cartas, mensajes y objetos de poblanos, quienes dejaron testimonios sobre cómo imaginaban el futuro de su ciudad.
El cofre deberá permanecer cerrado hasta 2031, año en el que Puebla conmemorará cinco siglos de su fundación.
Desde su instalación, la forma del Ángel Custodio ha generado interpretaciones muy diferentes entre habitantes y visitantes: algunos identifican inmediatamente un ángel, mientras otros aseguran ver pinzas, herramientas u otras figuras.
Más allá de la polémica estética, debajo de la estructura permanece un pequeño archivo de la Puebla de principios del siglo XXI que todavía tendrá que esperar algunos años para ser descubierto.






