Cuando se acerca la Navidad, miles de esferas que terminarán colgadas en árboles de todo México comienzan su recorrido en un municipio de la Sierra Norte de Puebla.
Chignahuapan es conocido como uno de los principales centros productores de esferas navideñas del país, pero detrás de las piezas terminadas existe un proceso artesanal que todavía puede observarse dentro de algunos talleres.
Todo comienza con tubos de vidrio que son calentados hasta alcanzar la temperatura necesaria para poder moldearlos. Los artesanos soplan el material hasta conseguir pequeñas burbujas que posteriormente adquieren diferentes tamaños y formas.
Después viene una de las etapas más características: la decoración.
Pinceles, pintura, diamantina y distintos materiales permiten transformar cada pieza en diseños que van desde las tradicionales esferas redondas hasta figuras mucho más elaboradas.
La tradición comenzó a desarrollarse en Chignahuapan durante la segunda mitad del siglo XX y con el tiempo pasó de algunos talleres a convertirse en una actividad estrechamente relacionada con la economía e identidad del municipio.
Actualmente existen establecimientos donde los visitantes pueden observar parte del proceso de elaboración y comprar las piezas directamente a quienes las producen.
Aunque noviembre y diciembre son los meses en los que Chignahuapan recibe mayor atención por esta actividad, la producción comienza mucho antes.
Por eso, detrás de una esfera que tarda apenas unos segundos en colocarse sobre un árbol de Navidad existe un trabajo artesanal que puede requerir diferentes manos y varias etapas antes de llegar a su destino.






