A menos de una hora de Puebla capital existe un municipio donde caminar por sus calles significa encontrarse constantemente con piedra convertida en objetos de todos los tamaños.
Se trata de Tecali de Herrera, localidad poblana reconocida por el trabajo artesanal del ónix y el mármol.
La relación de esta región con la piedra no es reciente. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de México, desde la época prehispánica se elaboraban en la zona objetos con ónix, también conocido como jaspe mexicano.
Después de la Conquista, este material comenzó a utilizarse también en placas para ventanas y distintos elementos arquitectónicos.
Con el paso de los siglos, el oficio evolucionó.
Actualmente, los talleres de Tecali producen desde pequeñas figuras decorativas hasta lámparas, lavabos, mesas, fuentes, esculturas y piezas de gran formato.
Uno de los elementos que vuelve particular al ónix es la manera en que interactúa con la luz. Algunas variedades son parcialmente translúcidas, por lo que pueden utilizarse para fabricar lámparas y objetos que adquieren una apariencia diferente cuando son iluminados.
El trabajo requiere cortar, pulir y dar forma a una piedra que inicialmente poco se parece al objeto terminado.
Muchos talleres continúan siendo familiares y mantienen conocimientos transmitidos entre generaciones.
Tecali también conserva otros atractivos históricos, pero recorrer sus establecimientos de artesanías permite conocer una actividad que ha acompañado al municipio durante siglos.
Aquí la piedra no solamente se extrae: se transforma en una parte de la identidad local.






