Hace 23 años, la planta de Volkswagen ubicada en Puebla despidió a uno de los automóviles más reconocidos de la historia. El 30 de julio de 2003 salió de la línea de producción el último Volkswagen Sedán, conocido en México simplemente como Vocho.
No se trató únicamente del último ejemplar fabricado en Puebla. Aquella unidad representó el cierre definitivo de la producción mundial del modelo clásico, después de décadas circulando por ciudades, carreteras y comunidades de distintos países.
El automóvil que cerró esta etapa fue el ejemplar número 21 millones 529 mil 464. Formó parte de la llamada Última Edición, una serie limitada de 3 mil unidades creada para despedir al modelo que durante años fue uno de los vehículos más populares de México.
La última unidad no fue vendida al público. Después de salir de la planta poblana, fue enviada al museo de Volkswagen en Wolfsburg, Alemania, donde quedó como parte de la memoria histórica de la compañía.
En Puebla, la historia del Vocho también está ligada a generaciones de trabajadores de la industria automotriz. Familias completas participaron directa o indirectamente en su fabricación, desde las líneas de ensamble hasta las empresas proveedoras instaladas alrededor de la planta.
El Sedán se convirtió en taxi, automóvil familiar, vehículo de trabajo y primer coche para miles de personas. Su diseño sencillo, su motor enfriado por aire y la facilidad para repararlo ayudaron a que permaneciera en circulación durante décadas, incluso después de que dejó de producirse.
Aunque el último Vocho salió de la fábrica hace más de dos décadas, todavía es común encontrar unidades circulando por Puebla. Algunas se conservan prácticamente originales, mientras otras han sido restauradas, modificadas o convertidas en piezas de colección.
La despedida del Vocho también marcó un cambio dentro de la industria automotriz poblana. Las líneas de producción avanzaron hacia modelos con más tecnología, seguridad y sistemas electrónicos, pero pocos vehículos consiguieron construir una relación tan cercana con las familias mexicanas.
Cada 30 de julio, Puebla recuerda que el último Vocho del mundo fue fabricado aquí. Su producción terminó, pero el automóvil continúa presente en las calles, en las reuniones de coleccionistas y en las historias de quienes aprendieron a manejar detrás de su volante.






