9 de Marzo 2026
La madrugada del 9 de marzo de 2002 fue capturado Benjamín Arellano Félix en Puebla, Puebla, el narcotraficante más buscado por México y Estados Unidos en ese momento.
Con orígenes sinaloenses, el clan Arellano Félix, asentado en Tijuana desde los años 80, construyó su imperio de drogas en la frontera con Estados Unidos, hasta convertirse en un objetivo prioritario para la DEA, por sus siglas en inglés.
Un mes antes, el 10 de febrero, su hermano Ramón Eduardo cayó muerto en Mazatlán en lo que se presume fue una celada cuando pretendía asesinar a Ismael Zambada García El Mayo, durante el Carnaval de ese año.
Un equipo de élite del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales del Ejército fue desplegado a la Angelópolis la madrugada de ese día tras seguirle la huella a su escolta personal, alias La Mojarra. El arresto se realizó sin efectuar un disparo.
Con su captura la estructura criminal del CAF sufría un importante golpe, pues con Ramón ya muerto no se avizoraba un relevo en el mando de los tijuanenses. El debilitamiento del cártel siguió en los años siguientes con las capturas de Francisco Javier, Eduardo, y en 2014 el homicidio de Francisco Rafael en Los Cabos a manos de un payaso, que se dijo gue el mismísimo Chino Ántrax, jefe de pistoleros del Mayo Zambada.
El altar que confirmó la muerte de Ramón
En la residencia donde fue detenido en Puebla, el Ejército halló varios objetos personales y un altar que dedicado a su hermano Ramón Arellano Félix, prueba irrefutable de lo que había ocurrido un mes antes en Mazatlán.
La única plaza fuera de Tijuana que controlaban los Arellano Félix era Mazatlán, territorio donde el Cártel de Sinaloa quería entrar para hacerse de la ruta marítima.
El arresto de Benjamín desmembró a la organización, por lo que omnipresencia de los tijuanenses, en el sexenio de Vicente Fox, tuvo un rol secundario frente a los nuevos liderazgos del narcotráfico mexicano: Chapo y Mayo.
El peso de Ramón
De acuerdo con reportes oficiales de la época, Ramón Arellano Félix era el principal brazo armado del grupo, sanguinario, por lo que su muerte debilitó de manera al cártel y dejó a su hermano Benjamín como uno de los últimos dirigentes.
El golpe al Cártel de los Arellano Félix ocurrió un año después de que Joaquín Guzmán Loera, a dos meses después de que Vicente Fox inició su gestión.






