Una Catrina puede contar mucho más que una historia de Día de Muertos. También puede representar un oficio, recordar de dónde venimos y convertirse en un vínculo con quienes tuvieron que dejar su tierra para buscar nuevas oportunidades.
Eso es lo que busca transmitir La Catrina del Bolero, una escultura creada por el artista atlixquense Jesús Jiménez Juárez que viajará a Nueva York para acercar el arte de Puebla a la comunidad mexicana migrante.
La pieza forma parte del proyecto Valle de Catrinas de Atlixco y, para esta edición, estrena una imagen renovada. Su creador trabajó nuevamente la escultura desde cero y cambió los tonos blancos y negros de la versión anterior por una combinación de sepia, café y ámbar.
Jesús Jiménez Juárez, el artista detrás de la Catrina
El trabajo de Jesús Jiménez Juárez se relaciona con la pintura y la creación visual. Su participación en el Valle de Catrinas le ha permitido llevar su propuesta artística a una figura monumental que representa uno de los oficios tradicionales de México: el bolero, como se conoce a quienes limpian y dan brillo al calzado.
La escultura no busca representar únicamente a la muerte. También rinde homenaje a las personas que se ganan la vida con un oficio cotidiano, muchas veces realizado en las calles y plazas de las ciudades.
Para su nueva versión, Jiménez incorporó detalles pictóricos en la zona de las caderas y una paleta de colores cálidos. La intención es conservar elementos de su estilo mientras integra referencias visuales a Atlixco.
La elaboración requirió alrededor de una semana de trabajo y contó con el apoyo de un equipo de colaboradores. Detrás de una pieza de estas dimensiones hay más que una idea creativa: también se necesita coordinación para trabajar sobre la estructura, preparar las superficies y completar los acabados.
¿Por qué La Catrina del Bolero viajará a Nueva York?
El destino de la escultura será Times Square, uno de los espacios más conocidos de Manhattan. Allí formará parte de la presencia de las catrinas monumentales de Atlixco durante la temporada de Día de Muertos.
La intención es que las personas mexicanas que viven en Estados Unidos puedan encontrarse con una representación artística vinculada con sus tradiciones y su lugar de origen.
El propio Jiménez ha expresado que le interesa especialmente que sus paisanos en Estados Unidos puedan reconocer en la obra detalles de Atlixco. La escultura se convierte así en una manera de compartir identidad a través del arte, incluso a miles de kilómetros de Puebla.
La Catrina del Bolero no viajará sola. En la edición 2026 del Valle de Catrinas, otra pieza vinculada con un oficio tradicional, conocida como El Maí y dedicada a los albañiles, también representará a Atlixco en Nueva York.
El arte monumental como parte de la identidad de Atlixco
En Atlixco, las catrinas monumentales se han convertido en una de las expresiones más reconocibles de la temporada de Día de Muertos. El proyecto reúne el trabajo de artistas locales y transforma distintos puntos del municipio en espacios para recorrer, fotografiar y conocer nuevas interpretaciones de una tradición mexicana.
Para 2026, el Ayuntamiento anunció 27 piezas para el Valle de Catrinas, con figuras instaladas en Atlixco y otras destinadas a diferentes lugares de México y del extranjero. La temática de esta edición está dedicada a los dioses prehispánicos.
La dimensión monumental permite que las obras se conviertan en puntos de encuentro entre arte y espacio público. No solo atraen visitantes: también dan visibilidad a los creadores que participan en su elaboración y a las referencias culturales que deciden representar.
En el caso de La Catrina del Bolero, el homenaje a un oficio tradicional se combina con una identidad local muy concreta. Los colores, los detalles pictóricos y la historia de su creador forman parte de una propuesta que lleva el nombre de Atlixco más allá de sus calles.
Una obra poblana que cruza fronteras
Que una escultura nacida en Atlixco llegue a Times Square permite mirar el Valle de Catrinas desde otra perspectiva. Además de ser un atractivo turístico durante octubre y noviembre, el proyecto funciona como una plataforma para que el trabajo de artistas locales encuentre nuevos públicos.
Para quienes viven fuera de México, encontrarse con una figura vinculada con el Día de Muertos puede despertar recuerdos familiares, conversaciones sobre sus lugares de origen y una conexión con las tradiciones que siguen formando parte de su vida.
La Catrina del Bolero llevará esa historia hasta Nueva York: la de un oficio mexicano, la creatividad de un artista atlixquense y una comunidad que puede reconocerse en el arte, incluso lejos de casa.






