Se trata de la Fuente de los Muñecos, un rincón poblano rodeado de una historia que mezcla desapariciones, memoria y relatos sobrenaturales.
¿Cuál es la leyenda de la Fuente de los Muñecos?
De acuerdo con una historia difundida por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en una propiedad de la zona vivía un trabajador que tenía dos hijos pequeños, una niña y un niño, muy queridos por quienes los conocían.
Una tarde de lluvia intensa, los hermanos salieron rumbo a la escuela, pero no regresaron. Sus padres y vecinos comenzaron a buscarlos sin éxito. Según el relato, se creyó que los pequeños habían caído en un pozo de agua, aunque nunca se encontraron sus cuerpos.
La historia cuenta que, al enterarse de lo sucedido, Maximino Ávila Camacho, quien habría tenido una propiedad en el lugar, ordenó construir una fuente en memoria de los niños.
Con el paso del tiempo, la historia adquirió un componente sobrenatural: algunas versiones aseguran que las figuras cobran vida durante la noche y recorren las calles del barrio antes de regresar a su pedestal al amanecer.
Esta parte pertenece a la tradición oral y no existe evidencia verificable de que las figuras se muevan o de que los acontecimientos sobrenaturales hayan ocurrido.
¿Dónde se encuentra esta fuente?
La Fuente de los Muñecos está en el barrio de Xonaca, en la zona de la calle 22 Oriente y 18 Norte, en la ciudad de Puebla. El lugar forma parte de un barrio tradicional que conserva calles antiguas y una identidad propia dentro de la capital.
Además de sus relatos populares, Xonaca es conocido por su historia barrial y por las tradiciones que forman parte de la vida de sus habitantes.
Un rincón de Puebla donde la historia se mezcla con la leyenda
La Fuente de los Muñecos es un ejemplo de cómo los espacios públicos pueden convertirse en parte de la memoria colectiva de una comunidad. Su historia sigue despertando curiosidad, incluso entre quienes conocen el barrio desde hace años.
La próxima vez que recorras Xonaca, puedes buscar esta fuente y observar de cerca sus figuras. Quizá no encuentres pruebas de la leyenda, pero sí una muestra de cómo Puebla conserva historias que siguen pasando de una generación a otra.
¿Ya conocías la Fuente de los Muñecos o habías escuchado alguna versión de su leyenda?






