Entre pólvora, papel, estructuras y conocimientos transmitidos de generación en generación, Ajalpan mantiene vivo uno de los oficios tradicionales relacionados con las fiestas populares de Puebla.
En talleres como Pirotecnia Coculco, cuatro generaciones de una misma familia han participado en la elaboración de productos utilizados en fiestas patronales y celebraciones comunitarias.
El proceso comienza mucho antes de que los colores aparezcan en el cielo. Cada pieza requiere preparación, ensamblaje y revisión, además de experiencia para trabajar con los materiales utilizados.
Eusebio Martínez lleva más de 30 años dedicado a esta actividad y, con el paso del tiempo, ha incorporado nuevas técnicas y materiales sin abandonar el conocimiento artesanal heredado por su familia.
La pirotecnia permanece así como una actividad ligada a la identidad de Ajalpan y a las celebraciones que todavía forman parte de la vida cotidiana de diferentes comunidades poblanas.






