13 de Febrero 2026
Puebla es parte de la región de Istmo donde el nivel de competitividad es bajo por su bajo desempeño en producción de vivienda e inversión extranjera directa.
Así lo arrija el Índice de Competitividad Regional del IMCO, el cual confirma que las decisiones de un estado impactan a sus vecinos.
En esta primera edición, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) incorpora 40 variables agrupadas en cuatro subíndices. Y analiza seis regiones del país, conformadas por entidades con características económicas, geográficas y productivas compartidas.
De este modo, la región con peores resultados es el Istmo, donde están Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz.
En atracción de inversión, la región obtuvo un puntaje de 27.15. Su mejor desempeño es la edad promedio. Pero lo que más le afecta es la poca inversión extranjera directa, las huelgas, y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita.
Respecto a la atracción de talento, el puntaje fue de 23.19. El aspecto más alentador en este subíndice es el crecimiento de puestos de trabajo registrados en el IMSS. Sin embargo, faltan viviendas con acceso a agua entubada, hay bajo grado de escolaridad, alta informalidad laboral, y la producción de vivienda es pobre.
Le sigue la retención de inversión con un puntaje de 33.76. Lo que más ayudó fue el gasto que hacen las empresas en seguridad. Pero, los asaltos en carreteras, delitos no denunciados y la baja inversión en infraestructura hídrica perjudican.
En retención de talento, el Istmo, obtuvo 34.55 puntos. El mejor desempeño lo registró en morbilidad respiratoria. Lo que más afecta en este subíndice es el escaso acceso a la salud, la desigualdad salarial, y la baja productividad laboral.
El IMCO precisó que hay una trayectoria laboral desigual: en algunos estados se genera empleo, pero no en la formalidad.
Además, Veracruz tiene una gran disponibilidad de recursos humanos, pero no logra avanzar en la creación de empleo formal.
IMCO propone a Puebla y demás estados mejorar su competitividad por región
Por ello, recomendó al sector público aprovecha las economías de escala en la inversión pública y coordinar las agendas estatales a escala regional.
Mientras, a la iniciativa privada, propuso transitar hacia los hubs (redes) regionales de talento y diseñar estrategias operativas con enfoque regional.
En cuanto a las demás regiones, quedaron de este modo: El Noreste tuvo la mejor posición con una competitividad alta.
Le siguieron el Noreste y Bajío con media alta, el Centro y Maya con media baja.





