Su fachada cubierta de talavera es una de las imágenes más reconocibles del barroco poblano, pero el Templo de San Francisco Acatepec también guarda una historia marcada por una tragedia.
La construcción del inmueble se remonta al periodo virreinal y su fachada fue desarrollada durante el auge del barroco y la talavera poblana.
Azulejos multicolores y ladrillo forman una composición que hace que la fachada parezca un enorme retablo.
Pero durante la noche del 31 de diciembre de 1939, un incendio destruyó los retablos barrocos de madera y buena parte de la decoración que existía en el interior.
La reconstrucción pudo apoyarse en registros fotográficos realizados antes del incendio y posteriormente artesanos de la región trabajaron para recuperar la ornamentación mediante yesería.
El proceso de restauración se extendió durante años.
Actualmente, San Francisco Acatepec continúa funcionando como templo y es uno de los principales ejemplos de la arquitectura barroca desarrollada en Puebla.
Se encuentra en San Andrés Cholula y su fachada mantiene una de las aplicaciones de talavera más llamativas dentro de la arquitectura religiosa poblana.






