Entre los edificios monumentales del Centro Histórico existe una pequeña capilla que puede pasar fácilmente desapercibida: San Ildefonso.
Su historia se remonta al siglo XVII y está relacionada con un hospital impulsado para brindar atención a población indígena.
La construcción de la capilla fue contratada desde 1622 y posteriormente el complejo quedó vinculado con el Colegio de San Ildefonso y la presencia de los jesuitas en Puebla.
A lo largo de los siglos, el inmueble atravesó diferentes usos, transformaciones y episodios históricos relacionados con los cambios políticos y sociales de la ciudad.
Su arquitectura conserva elementos que permiten observar distintas etapas del patrimonio religioso poblano.
San Ildefonso es uno de esos lugares que recuerdan que incluso en las calles más transitadas del Centro Histórico todavía existen edificios cuya historia permanece desconocida para buena parte de los poblanos.






