El Gobierno de Puebla anunció una inversión proyectada superior a 265 millones de pesos para 2027, con la meta de aprovechar agua tratada en mil 450 hectáreas agrícolas, florícolas y forestales. La propuesta contempla utilizar agua procedente de las plantas de tratamiento de San Martín, Las Flores, Moyotzingo y Los Pinos.
¿Cómo funciona la reutilización del agua?
Cuando el agua se utiliza en hogares, comercios o industrias, puede arrastrar residuos, grasas, materia orgánica y otras sustancias. Antes de volver a utilizarse, las aguas residuales deben pasar por procesos de tratamiento que permitan reducir los contaminantes y cumplir con los requisitos correspondientes al uso que tendrán.
En términos sencillos, el proceso puede incluir varias etapas:
Separación de residuos: se retiran basura y sólidos que podrían obstruir los equipos.
Tratamiento: se emplean procesos físicos, biológicos o químicos para reducir la carga contaminante.
Desinfección y control: según el uso previsto, se aplican tratamientos adicionales y se revisa la calidad del agua.
Reutilización: si cumple con los criterios aplicables, el agua puede destinarse a determinados usos, como el riego.
Esto no significa que el agua tratada sea potable ni que pueda utilizarse de cualquier manera. Para reutilizarla en actividades agrícolas, es necesario verificar que cumpla con las condiciones sanitarias y ambientales correspondientes.
¿Qué municipios podrían beneficiarse?
El proyecto anunciado por el Gobierno estatal contempla aprovechar el agua tratada en mil 450 hectáreas de producción agrícola, florícola y forestal. Sin embargo, el comunicado consultado no presenta una lista completa de las comunidades o parcelas que recibirán el recurso.
Las plantas mencionadas son las de San Martín, Las Flores, Moyotzingo y Los Pinos, que forman parte de la estrategia de aprovechamiento del agua tratada. Para saber qué productores recibirán el beneficio, todavía hace falta conocer la ubicación de las parcelas, las obras de conducción y los mecanismos de distribución.
La posibilidad de reutilizar agua para el campo puede ayudar a aprovechar mejor el recurso hídrico, especialmente en zonas donde la disponibilidad de agua representa un desafío. Pero el beneficio dependerá de que exista infraestructura suficiente para llevar el agua hasta los terrenos y de que su calidad sea adecuada para cada uso.
El saneamiento del Atoyac también implica vigilar a las industrias
La recuperación del río no depende únicamente de limpiar sus márgenes o tratar el agua que ya está contaminada. También es necesario evitar que nuevas descargas irregulares lleguen a los drenajes y al cauce.
Durante una mesa de trabajo con autoridades de los 22 municipios poblanos de la cuenca, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) informó que había realizado 79 inspecciones industriales y efectuado 13 clausuras, al momento de presentar el balance. La dependencia también reportó acciones de capacitación para empresas y vigilancia sobre establecimientos con alta incidencia contaminante.
Además, el plan contempla reforzar el monitoreo de la cuenca y establecer un centro de vigilancia vinculado con los sistemas C4 y C5. El objetivo es mejorar la coordinación entre autoridades y dar seguimiento a los problemas de contaminación.
¿Cuándo se verán los resultados?
La meta anunciada por los gobiernos federal y estatal es avanzar hacia el saneamiento del río Atoyac para 2030. Para ello, se proyectan cuatro plantas de tratamiento adicionales, además de colectores, biodigestores y otras obras destinadas a controlar las descargas contaminantes.
No obstante, la inversión de más de 265 millones de pesos corresponde a una proyección para 2027, no a dinero que ya se haya ejercido por completo. Tampoco significa que las mil 450 hectáreas ya estén recibiendo agua reutilizada.
Para medir los avances, será importante conocer cuándo estarán listas las obras, qué calidad tendrá el agua tratada, cuántos productores podrán utilizarla y qué resultados arrojarán los monitoreos del río.
Un río más limpio necesita algo más que buenas intenciones
El Atoyac es parte del entorno de numerosas comunidades y su recuperación involucra a autoridades, industrias, municipios y habitantes. Reutilizar el agua puede ser una herramienta importante, pero debe ir acompañada de tratamiento adecuado, vigilancia de las descargas y mantenimiento de la infraestructura.
La propuesta abre una pregunta que vale la pena seguir de cerca: ¿cómo cambiaría el campo poblano si una parte del agua tratada pudiera aprovecharse de manera segura en lugar de perderse?
La respuesta dependerá de que los recursos proyectados se conviertan en obras funcionales y de que las metas de saneamiento se traduzcan en mejoras comprobables para el río y las comunidades que dependen de la cuenca.






