El clima ha puesto en alerta a productores de distintas regiones de Puebla. La estimación estatal contempla daños en cerca de 30 mil hectáreas de cultivos al cierre de 2026.
El cálculo reúne afectaciones de distintos tipos: la falta de agua en algunas zonas, las lluvias que dañan parcelas y las heladas que pueden llegar antes o después de las temporadas esperadas.
El impacto no es igual en todo el estado. Los cultivos de temporal dependen directamente de las lluvias, mientras que en otras regiones las familias productoras deben adaptarse a cambios bruscos en las condiciones de siembra.
La cifra también dimensiona el reto de sostener la producción de alimentos ante un clima menos predecible. El seguimiento de los daños y los apoyos disponibles será clave para las comunidades agrícolas.






