Hace apenas unos días se aprobaron más de 120 cambios de adscripción que alcanzaron a jueces y personal jurisdiccional.

3 de Febrero 2026
La Presa La Amistad, ubicada en Coahuila, registra niveles históricamente bajos en medio de una sequía extrema que afecta al norte del país. Aun así, continúa la entrega de agua a Estados Unidos, conforme a los compromisos binacionales vigentes, una situación que intensifica el debate sobre seguridad hídrica, gestión de presas y prioridades regionales.
El escenario combina estrés climático, obligaciones internacionales y presión social en zonas que dependen del recurso.
Un embalse bajo presión
La Presa La Amistad es clave para el control y distribución del agua en la cuenca del Río Bravo. Sus niveles mínimos reflejan años de lluvias insuficientes y alta demanda, lo que reduce el margen de maniobra para consumo humano, agricultura e industria.
Cuando la reserva cae, cada decisión pesa más.
¿Por qué sigue la entrega a EU?
La continuidad de las entregas responde al Tratado de Aguas de 1944, que regula el uso compartido de ríos fronterizos y establece obligaciones periódicas entre ambos países. La operación técnica y el seguimiento recaen en la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
El cumplimiento evita controversias diplomáticas, pero tensiona la gestión interna en años secos.
Sequía extrema y cambio climático
La región enfrenta condiciones climáticas más severas y recurrentes, con altas temperaturas y menor recarga natural. Este patrón reduce la confiabilidad de los sistemas tradicionales de almacenamiento y obliga a replantear estrategias de largo plazo.
La variabilidad climática ya no es excepcional.
Impacto local y sectorial
La combinación de bajos niveles y entregas internacionales impacta a comunidades, distritos de riego y actividades productivas. En zonas rurales, el agua define la viabilidad económica; en ciudades, condiciona el abastecimiento cotidiano.
La escasez se traduce en costos sociales.
Gobernanza del agua en el centro del debate
El caso reabre preguntas sobre priorización de usos, eficiencia en distribución, reducción de pérdidas y transparencia en calendarios de entrega. Especialistas insisten en versiones públicas claras y participación de usuarios para legitimar decisiones difíciles.
La confianza se construye con información.
Medidas de mitigación urgentes
Para amortiguar impactos, se requieren acciones complementarias: tecnificación del riego, reparación de fugas, reutilización, campañas de ahorro y obras de modernización. Sin estas medidas, la presión sobre la presa persistirá.
La solución es sistémica, no coyuntural.
¿Por qué importa este momento?
Importa porque la Presa La Amistad es termómetro de la seguridad hídrica del norte y porque la continuidad de entregas en mínimos históricos marca un punto crítico para la planeación futura del recurso.
Lo que se decida hoy condiciona los próximos años.
Lo que sigue
El seguimiento técnico de la CILA y la coordinación interinstitucional definirán ajustes operativos y posibles medidas de alivio para usuarios locales. El monitoreo constante será clave ante un clima cada vez más adverso.
La situación de la Presa La Amistad, en mínimos históricos mientras continúa la entrega de agua a Estados Unidos, expone la fragilidad del equilibrio hídrico en el norte del país. Cumplir compromisos internacionales en un contexto de sequía extrema exige eficiencia, transparencia y planeación de largo plazo para proteger a las comunidades y garantizar la sostenibilidad del recurso.





