A unos 44 kilómetros de la capital poblana se encuentra un municipio donde la piedra forma parte de la historia, la economía y hasta del paisaje urbano: Tecali de Herrera.
Conocido como la tierra del ónix y el mármol, Tecali conserva una tradición artesanal desarrollada durante siglos y que actualmente puede conocerse directamente en talleres y establecimientos donde se elaboran piezas decorativas, lámparas, mesas, esculturas y artículos para el hogar.
El propio nombre de Tecali tiene raíces en el náhuatl y está relacionado con la idea de una “casa de piedra”, una descripción que terminó vinculándose estrechamente con la identidad del municipio.
Pero sus artesanías no son su único atractivo.
Uno de los sitios más representativos es el Exconvento Franciscano de Santiago Apóstol, construido durante el siglo XVI. El antiguo conjunto religioso conserva arquerías, columnas, muros y una fachada de influencia renacentista.
Una de sus características más llamativas es que el templo principal permanece sin techo, por lo que desde su interior pueden observarse directamente el cielo y las estructuras de piedra que sobreviven del antiguo edificio.
La tradición de trabajar ónix y mármol también tiene antecedentes históricos. Artesanos de la región participaron durante el periodo virreinal en la elaboración de elementos utilizados en edificios religiosos de Puebla.
Actualmente, Tecali mantiene decenas de tiendas y cientos de talleres relacionados con esta actividad, convirtiéndose en uno de los principales centros productores de objetos de ónix y mármol del país.
Por su cercanía con Puebla capital, su patrimonio arquitectónico y su tradición artesanal, Tecali de Herrera se mantiene como una alternativa para quienes buscan conocer uno de los rincones históricos menos explorados del estado.






