Un estudio sobre mantarrayas gigantes en aguas de Costa Rica encontró que los ejemplares jóvenes tienden a permanecer en zonas más acotadas que los adultos.
El equipo combinó distintas tecnologías para seguir sus movimientos y registrar cómo utilizan estaciones costeras donde los animales acuden para ser limpiados por otras especies.
De acuerdo con la investigación, las mantarrayas jóvenes estudiadas medían entre tres y tres metros y medio de ancho. Los ejemplares que realizaban recorridos más largos alcanzaban aproximadamente entre cuatro y cuatro metros y medio.
Los resultados ayudan a entender cómo cambia el uso del hábitat a medida que estos animales crecen. También ofrecen información que puede servir para orientar futuras investigaciones sobre la especie y sus zonas de permanencia.






