En la Sierra Norte, el jengibre es más que un ingrediente para bebidas y alimentos: también representa una fuente de trabajo para familias productoras. Xicotepec puso en marcha una campaña para prevenir enfermedades que pueden afectar este cultivo.
El foco está en el rizoma, la parte de la planta que se cosecha y se utiliza en la cocina. Si las enfermedades se detectan tarde, pueden comprometer el desarrollo de las plantas y reducir el rendimiento de la cosecha.
La estrategia contempla acciones de protección fitosanitaria y acompañamiento para quienes producen en la región. De acuerdo con la información estatal, la medida beneficia a más de 600 familias.
La historia permite acercarse a un producto que suele aparecer en la cocina sin que conozcamos el trabajo agrícola que requiere. En Xicotepec, el jengibre empieza en la parcela mucho antes de llegar a una taza o un platillo.






