América Latina se prepara para enfrentar un fenómeno de El Niño que podría convertirse en uno de los más intensos registrados, con posibles consecuencias económicas y ambientales en diferentes países de la región.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos señaló que existe más de 90% de probabilidad de que el episodio sea muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027.
Además, existe una probabilidad de 69% de que entre octubre y diciembre alcance niveles históricos, superando la intensidad de otros episodios registrados desde 1950.
El Niño se produce por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y puede cambiar los patrones de lluvia y temperatura en amplias regiones del planeta.
En América Latina, sus efectos no son iguales en todas partes. Países y zonas del sur como Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil pueden recibir más lluvias, lo que puede favorecer algunos cultivos pero también aumentar el riesgo de inundaciones.
En regiones del norte y oeste de Brasil, en cambio, pueden intensificarse sequías y altas temperaturas, con consecuencias para la agricultura, los incendios forestales y el transporte fluvial.
Los cambios también pueden afectar a Perú, Chile y el Canal de Panamá, así como a sectores pesqueros, hidroeléctricos y de transporte.
El impacto resulta especialmente importante porque América Latina es una de las principales regiones exportadoras de soya, maíz, trigo, café, azúcar y otros productos agrícolas, por lo que las alteraciones climáticas podrían terminar repercutiendo también en los mercados internacionales de alimentos.






