El futuro del lobo gris mexicano volvió a colocarse en el centro del debate ambiental en Estados Unidos.
El gobierno de Donald Trump ordenó al Departamento del Interior realizar una revisión para determinar si el lobo gris y su subespecie mexicana deben continuar protegidos bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
La dependencia tendrá un plazo de 90 días para evaluar su situación.
La medida forma parte de un paquete de acciones dirigidas principalmente a ganaderos estadounidenses que han reportado pérdidas de animales provocadas por ataques de lobos.
El debate no es menor para México. El lobo gris mexicano estuvo al borde de desaparecer completamente en estado silvestre durante el siglo XX y su recuperación ha dependido durante décadas de programas de conservación desarrollados entre ambos países.
Apenas quedan poco más de 300 ejemplares en libertad, de acuerdo con estimaciones difundidas alrededor de la nueva revisión.
Los programas de reproducción y reintroducción permitieron que la especie regresara gradualmente a zonas de Arizona, Nuevo México y el norte de México.
Organizaciones ambientalistas advierten que eliminar o flexibilizar las protecciones demasiado pronto podría frenar ese proceso de recuperación.
El gobierno estadounidense, en cambio, sostiene que debe encontrarse un nuevo equilibrio entre la conservación del depredador y las afectaciones reportadas por productores ganaderos.
La revisión no significa que la protección haya sido retirada inmediatamente, pero sí abre formalmente el proceso para modificar su estatus.






