El Centro Histórico de Puebla atraviesa una transformación en su actividad comercial, impulsada en parte por una mayor orientación hacia el turismo, un escenario que ha obligado a distintos establecimientos tradicionales a modificar su oferta o cerrar sus puertas.
En lo que va del año se reporta el cierre de aproximadamente 200 establecimientos de un universo cercano a 10 mil negocios, entre ellos comercios dedicados a alimentos, ropa, calzado y productos tradicionales.
El cambio ocurre mientras diferentes zonas del primer cuadro de la ciudad reciben una mayor presencia de visitantes y amplían su oferta de servicios vinculados con gastronomía, hospedaje, experiencias turísticas y productos dirigidos a quienes recorren el Centro Histórico.
Para los negocios tradicionales, el escenario representa el reto de adaptarse a nuevas dinámicas de consumo sin perder la identidad comercial que durante décadas ha caracterizado a esta zona de Puebla.






