Chignahuapan suele relacionarse inmediatamente con esferas, luces y Navidad, pero septiembre ofrece una versión muy diferente del Pueblo Mágico.
Durante este mes, su ubicación en la Sierra Norte favorece temperaturas frescas, humedad y neblina, creando un paisaje distinto al que muchos visitantes encuentran durante la temporada navideña.
Entre los sitios que pueden recorrerse se encuentra la Laguna de Chignahuapan, además de la Laguna Almoloya, ubicada cerca del centro, y el Salto de Quetzalapan, una de las cascadas más conocidas de la región.
El municipio está aproximadamente a 2 mil 280 metros sobre el nivel del mar, condición que contribuye a que las temperaturas sean menores respecto a otras zonas del estado.
Septiembre también forma parte de la temporada de lluvias, por lo que quienes planeen una visita deben considerar ropa para frío y lluvia, especialmente si recorrerán espacios naturales.
Chignahuapan demuestra así que el turismo de la región no tiene que esperar hasta noviembre: lagunas, aguas termales, paisajes serranos y gastronomía mantienen actividad durante buena parte del año.






