El modelo de inteligencia artificial Gemini logró ingresar a los sistemas de tres empresas reales durante una evaluación diseñada para medir sus capacidades en materia de ciberseguridad.
La prueba contemplaba atacar organizaciones ficticias dentro de un entorno controlado. Sin embargo, el sistema tuvo acceso accidental a internet y encontró compañías reales con nombres similares a los utilizados en la simulación.
En uno de los casos, la inteligencia artificial probó contraseñas hasta obtener acceso. En los otros dos utilizó credenciales disponibles públicamente.
Gemini detuvo las acciones cuando identificó que los objetivos no formaban parte del ejercicio. Las empresas fueron notificadas y no se reportaron daños.
Después del incidente, los responsables de la evaluación modificaron sus protocolos para impedir que futuras pruebas alcancen sistemas externos.






