Mucho antes de que comenzara la construcción de las grandes pirámides egipcias, comunidades asentadas en la costa del actual Chile ya desarrollaban complejos procedimientos para conservar a sus muertos.
La cultura Chinchorro, que habitó zonas del norte de Chile y sur de Perú, es conocida por haber practicado algunas de las técnicas de momificación artificial más antiguas documentadas.
Sus prácticas comenzaron hace más de siete mil años, varios milenios antes de las momias más conocidas del antiguo Egipto.
Actualmente, los vestigios asociados con esta cultura se han convertido en uno de los principales elementos patrimoniales de la ciudad chilena de Arica.
El desafío ahora consiste en aprovechar su reconocimiento internacional para impulsar turismo cultural sin poner en riesgo los restos arqueológicos.
La conservación resulta especialmente compleja debido a las condiciones ambientales y a la fragilidad de los cuerpos momificados.
El patrimonio Chinchorro permite conocer una forma muy distinta de relacionarse con la muerte, la comunidad y los antepasados.
Su antigüedad también ayuda a dimensionar la enorme diversidad de sociedades complejas que existieron en América miles de años antes de la llegada de los europeos.






