A unos pasos de San Francisco existe un mercado donde comer una cemita puede ir acompañado por un mariachi, un trío o una canción solicitada directamente desde la mesa. Es el Mercado del Alto, uno de los espacios que mejor mezclan comida, música y vida de barrio en Puebla.
Aunque la zona tiene una historia mucho más antigua, el inmueble que hoy conocemos como mercado fue inaugurado el 16 de septiembre de 1930 bajo el nombre de Mercado José María Morelos y Pavón.
Su nacimiento estuvo relacionado con la necesidad de ampliar los espacios de abasto de una ciudad que crecía y cuyo Mercado de La Victoria comenzaba a resultar insuficiente.
En sus primeros años funcionó principalmente como sitio para adquirir frutas, verduras, carne y otros productos. La actividad comercial continuaba una tradición todavía más antigua: desde siglos atrás, la plazuela del Alto había sido lugar de encuentro para comerciantes y personas que realizaban trueque.
Con el tiempo, el mercado cambió de vocación. Durante una reorganización realizada en la década de 1980 se impulsó su transformación hacia un espacio dedicado a comida típica mexicana y música tradicional.
Los músicos que anteriormente se concentraban en zonas como Los Sapos, Santa Inés y Santa Teresita comenzaron a establecerse alrededor del mercado. Así aparecieron de manera permanente mariachis, tríos y agrupaciones norteñas.
Esa presencia musical provocó que El Alto comenzara a ser conocido como el “Garibaldi poblano”, especialmente durante las noches y fines de semana.
La oferta gastronómica también terminó convirtiéndose en parte de su identidad. En sus locales pueden encontrarse cemitas, pozole, gorditas, quesadillas, moles y otros platillos mexicanos acompañados por música en vivo.
Por eso El Alto no funciona únicamente como un lugar para comer. Es también uno de esos espacios donde todavía puede observarse la forma en que comercio, gastronomía y música fueron construyendo la vida cotidiana de Puebla durante generaciones.






