Basta con que llegue septiembre para que entre muchos mexicanos aparezca la misma conversación: “este es el mes en el que tiembla”.
La idea no surgió de la nada.
Algunos de los terremotos más importantes de la historia reciente de México ocurrieron precisamente durante este mes, incluyendo movimientos registrados el 19 de septiembre de 1985, el 7 y 19 de septiembre de 2017 y el 7 de septiembre de 2021.
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 alcanzó magnitud 8.1 y provocó una de las mayores tragedias registradas en Ciudad de México.
Décadas después, el 7 de septiembre de 2017 se produjo un movimiento de magnitud 8.2, con epicentro en Chiapas.
Solamente 12 días más tarde, el 19 de septiembre, otro sismo de magnitud 7.1, con epicentro al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla, volvió a provocar daños importantes en el centro del país.
La coincidencia de fechas hizo que septiembre quedara fuertemente relacionado con los terremotos en la memoria colectiva.
Pero científicamente no existe una “temporada de sismos”.
A diferencia de huracanes o lluvias, los terremotos no dependen de las condiciones atmosféricas ni de una época específica del año.
El Servicio Sismológico Nacional ha insistido en que los movimientos telúricos pueden ocurrir durante cualquier mes y que actualmente no existe un método capaz de predecir con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.
México registra continuamente actividad sísmica debido a su ubicación geológica y a la interacción de distintas placas tectónicas.
Muchos de esos movimientos son tan pequeños que pasan inadvertidos para la población.
Además, durante septiembre se realizan simulacros y actividades de protección civil relacionadas con los aniversarios de los terremotos históricos, lo que aumenta todavía más la atención sobre el tema.
Así que no: septiembre no provoca los sismos ni existen evidencias de que sea posible anticiparlos por el mes del año.
Lo que sí ha demostrado la historia mexicana es que la prevención, conocer rutas de evacuación y saber cómo actuar puede marcar una diferencia cuando un movimiento fuerte ocurre.






