La noche más intensa ya pasó, pero las Perseidas todavía no se despiden del cielo. De acuerdo con la NASA, esta lluvia de meteoros permanecerá activa hasta el 24 de agosto, aunque la cantidad de destellos visibles disminuye conforme pasan los días después de su máximo.
El fenómeno se produce cada año cuando la Tierra atraviesa restos de polvo y pequeñas partículas dejadas por el cometa 109P/Swift-Tuttle. Al entrar a la atmósfera a velocidades cercanas a 59 kilómetros por segundo, estas partículas se calientan y producen los trazos luminosos conocidos popularmente como “estrellas fugaces”.
Para intentar observarlas no se necesita telescopio. La recomendación es buscar un punto oscuro, alejado de iluminación urbana, mirar hacia una zona amplia del cielo y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante varios minutos.
Su nombre proviene de la constelación de Perseo, zona desde la que los meteoros parecen irradiar cuando son vistos desde la Tierra.






