Heredar una de las mayores fortunas del planeta no significa necesariamente llegar directamente a dirigir una empresa familiar.
Las nuevas generaciones de algunas de las familias más ricas del mundo han pasado por universidades y programas especializados antes de involucrarse en empresas, inversiones y organizaciones filantrópicas.
El tema adquiere mayor relevancia porque el mundo atraviesa una de las mayores transferencias de patrimonio entre generaciones de las últimas décadas, de acuerdo con reportes especializados sobre grandes fortunas.
Administración, economía, tecnología, ingeniería y ciencias sociales aparecen entre las áreas elegidas por distintos herederos para prepararse antes de asumir mayores responsabilidades.
El fenómeno muestra cómo las grandes fortunas intentan profesionalizar sus procesos de sucesión y preparar a nuevas generaciones para administrar patrimonios y empresas cuya operación puede extenderse por decenas de países.






