Detrás de las cifras de migración también existen historias individuales de personas que llegan a Puebla buscando comenzar nuevamente. Una de ellas es la de Inessa Nikitina, maquillista originaria de Ucrania.
Su llegada a México significó adaptarse a un nuevo idioma, costumbres distintas y una ciudad que poco a poco se convertiría en un nuevo escenario para desarrollar su profesión.
Inessa se dedica al maquillaje profesional, una actividad que le ha permitido continuar con su experiencia dentro del mundo de la belleza y establecer nuevas relaciones laborales y personales en Puebla.
Su historia forma parte de una generación de migrantes que han tenido que reconstruir proyectos de vida lejos de sus lugares de origen después de los cambios provocados por el conflicto en Ucrania.
Puebla, conocida históricamente por recibir comunidades procedentes de distintas partes del mundo, se convirtió para ella en un espacio para retomar su trabajo y comenzar una nueva etapa.
Más allá de una historia de migración internacional, el caso de Inessa muestra cómo los oficios, el emprendimiento y las redes personales pueden convertirse en herramientas para integrarse a una nueva ciudad sin perder la identidad de origen.






